|
|
Si
quieres enviar una carta a los lectores hacé click aquí
|
Un
libro rescata el testimonio de diez políticos católicos
del siglo XX (Nro
9 -Setiembre 2005)
<
A cargo Prof. Natalia Bampini>
Recientemente presentado en Madrid, un nuevo
volumen editado por LibrosLibres, «El Evangelio de los audaces»,
propone el testimonio de diez políticos católicos del
siglo XX
consciente de que sus trayectorias públicas y personales e
idearios, en todos los supuestos, continúan vigentes y ejemplares
|
|
Una
"modelo" de Santidad.
(Nro
8 -Junio 2005)
< A cargo Prof. Natalia Bampini>
El
bautismo de la modelo
«Me bautizo a los 22 años porque ahora sé que
los valores católicos son los míos», dice Raquel
Balencia. Testimonio de una top model internacional que ha encontrado
la fe tras contactar con la Escuela de Secretariado ISSA, obra corporativa
del Opus Dei. |
|
Rianne
Spoon,(Nro
7 -Abril 2005)
"La Eucaristía tuvo un papel decisivo en mi conversión"
Rianne Spoon, holandesa de 22 años y estudiante de medicina,
ha sido recibida en la Iglesia Católica el pasado 12 de diciembre,
en el trascurso de una Misa solemne que tuvo lugar en la catedral
de Sta. Catalina de Utrecht.
|
|
De
médico a sacerdote, Pere Tarres l Claret (Nro
6 -febrero 2005)
un asesor de Acción Católica en España fue beatificado
por Juan Pablo ll
<
A cargo Prof. Natalia Bampini>
Médico español de origen catalán que se
hizo sacerdote, apóstol y formador de jóvenes: es el
perfil Pere Tarres i Claret, miembro de Acción Católica
(AC), a quien Juan Pablo II proclamó
beato el domingo 5 de septiembre próximo pasado en Loreto (Italia),
en el momento culminante de la gran peregrinación de la asociación
al Santuario mariano.
|
|
Joven,
político, ingeniero y... SANTO (Nro
5 -noviembre 2004)
<
A cargo Prof. Natalia Bampini>
El Papa Juan Pablo II beatificó este domingo en Loreto (Italia)
al ingeniero italiano de "Acción Católica" Alberto Marvelli (1918-1946),
quien brinda a la Iglesia universal una figura ejemplar para jóvenes
y políticos. |
|
Un
policía en vías de beatificación (Nro
4 -setiembre 2004)
<
A cargo Prof. Natalia Bampini>
Un
policía en vías de beatificación El fundador de la Fundación Internacional
Raoul Wallenberg ha revelado detalles sobre la vida de Giovanni Palatucci,
policía italiano que dio la vida para salvar a unos cinco mil judíos
durante la segunda guerra mundial, actualmente en camino de beatificación |
|
Una
mamá santa (Nro
3 -julio 2004)
<
A cargo Prof. Natalia Bampini>
El domingo 16 de mayo fue canonizada por Su Santidad
Juan Pablo II una mujer, esposa, profesional y madre que dio la vida
por su hija en gestación.
|
|
| SANTIDAD
MATRIMONIAL (Nro
2 -mayo 2004)
<
A cargo Prof. Natalia Bampini>
Los
BEATOS esposos Luigi y María Corsini Beltrame Quattrocchi
Su
beatificación, sin duda alguna, ayudaría a relanzar nuevamente los
valores propios de una vida cristiana, tan pisoteados por una sociedad
hedonista y una cultura de muerte, así como también se estaría impulsando
el sentido cristiano del matrimonio como camino de santidad. |
|
PATRONO
DE LAS MISIONES SAN FRANCISCO JAVIER (Nro
1 -marzo 2004)
<
A cargo Prof. Natalia Bampini>
París, agosto de 1534. En Montmartre siete amigos universitarios pronuncian
una especie de voto. Es el comienzo de la Compañía de Jesús de Ignacio
de Loyola. Entre ellos está Francisco, que por obediencia va a evangelizar
las Indias. Llega hasta Japón frente a la gran China. Lleva siempre
en su corazón los autógrafos de sus primeros compañeros de aventura. |
|
Un
libro rescata el testimonio de diez políticos católicos
del siglo XX |
Recientemente
presentado en Madrid, un nuevo volumen editado por
|
George
Bidault |
|
Aldo
Moro |
|
Alcide
de Gasperi |
|
Giorgio
La Pira |
 |
Konrad
Adenauer |
 |
Robert
Schuman |
 |
| Enrique
Shaw |
 |
Robert
Francis Kennedy |
LibrosLibres,
«El Evangelio de los audaces», propone el testimonio de
diez políticos católicos del siglo XX
consciente de que sus trayectorias públicas y personales e
idearios, en todos los supuestos, continúan vigentes y ejemplares.
El libro -cuya
intención es «asomarse a las raíces del compromiso
público del católico en un tiempo aquejado por numerosas
incertidumbres»- ofrece amplios cuadros biográficos
de Konrad Adenauer, Balduino I de Bélgica, Georges Bidault,
Alcide de Gasperi, Ángel Herrera Oria, Robert Francis Kennedy,
Aldo Moro, Giorgio La Pira, Robert Schuman y Enrique Shaw.
Injustamente
relegadas al olvido, son diez figuras que, explican los autores
del trabajo -Gustavo Villapalos y Enrique San Miguel, doctores en
Derecho y en Historia- «revistieron un extraordinario
protagonismo durante el período más crítico
del siglo XX a lo largo de sus décadas centrales
y resultaron determinantes en el combate frente al totalitarismo,
en la génesis de la integración política europea,
en la creación del Estado del Bienestar en Europa o en la
superación de la dinámica de bloques».
«Los
testimonios de políticos que no sólo no actúan
sin renunciar a sus creencias, sino que participan en la vida pública
como consecuencia del imperativo moral de todo hombre de ser útil
a sus semejantes, constituyen un requisito esencial a la propia
vida comunitaria», reconoce a Zenit Enrique San Miguel.
De hecho advierte
que «en la Europa de comienzos del siglo XXI, los testimonios
de los políticos católicos son imprescindibles para
la preservación del sistema democrático, y de la propia
pluralidad de la vida pública».
Presidente del
Partido Demócrata Cristiano, Konrad Adenauer (1876-1967)
fue elegido canciller de la República Alemana Occidental
en 1949 y reelegido en tres ocasiones, e integró Alemania
en la Comunidad Europea.
Jefe de gobierno
francés (1947-1948), Robert Schuman (1886-1963)
está considerado como uno de los «padres de Europa»
por su impulso a la Comunidad Europea del Carbón y del Acero
(CECA). Se está estudiando su beatificación.
El estadista
italiano Alcide De Gasperi (1881-1954) ocupó
la presidencia de gobierno de su país entre 1945 y 1953.
Está en proceso de canonización.
Al frente de
Democracia Cristiana en 1951, Giorgio La Pira (1904-1977)
pasó a ser el primer alcalde cristiano de la ciudad italiana
de Florencia. También se encuentra en proceso de canonización.
Por su parte,
a Georges Bidault (Francia, 1899-1983) le tocó
vivir de cerca las dos guerras mundiales y ocupó diversos
cargos políticos a lo largo de su vida. Fue uno de los artífices
del Plan Marshall.
Estos cinco
católicos sufrieron la persecución del nazismo. Mientras
que el volumen incluye la trayectoria de otros dos políticos
católicos que cayeron asesinados: Aldo Moro
(Italia, 1916-1978) -al frente de Democracia Cristiana, llegó
a ser primer ministro entre 1963 y 1968- y Robert Kennedy
(1925-1968), senador por Nueva York.
«Si
los servidores públicos que afirman actuar en cuanto cristianos
son verdaderamente leales a la Buena Noticia de Jesús, la
persecución resulta casi inevitable», reconoce
Enrique San Miguel a Zenit.
«Ya decía
Óscar Wilde que, "al final, un hombre justo
es un fastidio para todo el mundo". Y el testimonio
católico de figuras como Adenauer, De Gasperi, La Pira y
Schuman es verdaderamente abrumador», añade.
«La
presencia y la participación públicas de los católicos
no obedecen, no pueden obedecer -apunta-, a una visión complaciente
de un mundo en el que los derechos y libertades fundamentales se
vulneran sistemáticamente, comenzando por el derecho a la
vida».
«La caridad
es el fundamento de la acción pública -admite el co-autor
de "El Evangelio de los audaces"-. Los líderes
católicos de los decenios centrales del siglo XX percibieron
que los discursos materialistas representaban la negación
de la grandeza de la dignidad humana. Singularmente los discursos
colectivistas del totalitarismo, pero también las concepciones
del orden político subordinadas a las leyes del mercado».
«Por eso
nació en Alemania la Economía Social del Mercado.
El llamado "Estado del Bienestar", y sus políticas
de equilibrio social y territorial, surgieron con los gobiernos
del humanismo cristiano», prosigue.
«Pero
el sueño de una sociedad más cohesionada, vertebrada
por principios, y no por intereses, se extendió también
a la plasmación política del universalismo cristiano,
comenzando por la integración europea, básicamente
protagonizada por líderes católicos, que creyeron
firmemente en la fraternidad entre los pueblos como garantía
de justicia y de paz. Los resultados son formidables», recuerda
Enrique San Miguel.
El libro, para
sus autores, estaría incompleto si se limitara a políticos
dedicados a la acción partidaria. En este sentido, las figuras
del rey Balduino de Bélgica (1930-1993)
o del cardenal Ángel Herrera Oria (1886-1968),
por ejemplo, no se constriñen en los estrictos márgenes
de la acción política ordinaria.
Juan Pablo II
presenta a Balduino I -rey de Bélgica desde los 21 años-
como ejemplo para los ciudadanos de su país. Herrera Oria,
creador del diario El Debate y de la Biblioteca de Autores Cristianos
(BAC), fundó en 1931 Acción Popular; ordenado sacerdote
en 1940, Pablo VI le creó cardenal en 1964.
Pero el libro
propone además una figura como la de Enrique Shaw
(1921-1962), que hizo presente el mensaje cristiano en el ámbito
laboral, en el mundo de la empresa, cambiando las relaciones de
trabajo, transformando la concepción de las actividades productivas,
preconizando el respeto y la fraternidad. Fundó con apenas
treinta años en Argentina la Asociación Cristiana
de Dirigentes de Empresas (ACDE). Está en marcha su causa
de beatificación.
Son,
en resumen, «diez seres humanos que encontraron en Jesucristo
la fuente interior de la acción pública, el compromiso
cívico y la vocación humanista en su más profundo
sentido». Por eso el libro se presenta como una herramienta
para la nueva evangelización de la política, de la
vida académica y de la cultura.
MADRID, miércoles,
24 noviembre 2004. Fuente:www. zenit.org
|
|
| El
bautismo de la modelo
«Me bautizo a los 22 años porque ahora sé que
los valores católicos son los míos», dice Raquel
Balencia. Testimonio de una top model internacional que ha encontrado
la fe tras contactar con la Escuela de Secretariado ISSA, obra corporativa
del Opus Dei.
Se llama Raquel y acaba de ser bautizada. Hasta ahí
sería un acontecimiento habitual. Lo que ocurre es que Raquel
tiene 22 años, fue Miss Gipuzkoa en 2001 y Top Model International
en 2003. Y aquí empieza lo infrecuente.
Además, su bautismo fue en la catedral de El Buen Pastor
en la noche del sábado al Domingo de Resurrección,
y oficiado por el Obispo de San Sebastián, Juan María
Uriarte. «Soy modelo de profesión, pero muy pudorosa
para mi vida privada», se justifica esta mujer que estudia
cuarto año de Derecho en Donostia y alterna su residencia
en San Sebastián con trabajos en Zinbawe o Estados Unidos.
«Mi decisión de bautizarme es muy íntima, pero
me han animado a contarla en público porque puede servir
para que otros reflexionen», añade con una tenue voz
que contrasta con su metro y ochenta centímetros de altura.
En una sociedad como la guipuzcoana no es habitual que haya adultos
que decidan bautizarse. Y menos que sean modelos con pasado de miss.
¿Por qué ahora? «Mis padres eran católicos,
pero cuando nacimos mi hermano y yo pensaron que era mejor esperar
a que fuéramos adultos para que nosotros mismos decidiéramos
si queríamos bautizarnos o no. Consideraron que era una elección
muy íntima y que debíamos tomarla nosotros cuando
tuviéramos criterio para elegir». Aquella opción
de los padres levantó las protestas de los abuelos, partidarios
de un bautizo «convencional».
Preocupada por los demás
Raquel estudió en un colegio laico y vivió ajena a
la religión católica. «A los 17 ó 18
años tenía la misma empanada mental que todo el mundo
a esa edad, pero fui teniendo algunas ideas claras», explica.
Así, animada por su madre, empezó su andadura como
modelo en la agencia donostiarra Firts Models, y al mismo tiempo
inició los estudios de Derecho en la facultad de San Sebastián.
En 2000 surgió la posibilidad de presentarse a Miss Gipuzkoa;
participó en el concurso y lo ganó.
«A partir de ahí tuve que compaginar la carrera y el
trabajo de modelo con esfuerzo y la ayuda de los profesores, pero
seguí adelante». Raquel Balencia fue subiendo peldaños
y en 2003 ganó en Beirut el título Top Model International,
que le abriría puertas en todo el mundo.
Ahora sigue trabajando en diversos países, de la mano de
una agencia barcelonesa, aunque «el mundo de la moda
no me gusta nada: disfruto en la pasarela y disfruto viajando, conociendo
países y culturas, pero las leyes internas de este universo
me dejan muy fría», puntualiza.
Y en una vida de glamour, apariencia frívola y más
cuerpos que almas... ¿cómo aparece la inquietud religiosa?
«Siempre he alternardo mi oficio con cursos sobre cuestiones
que me interesan. Hace unos años hice un curso de protocolo
y conocí a algunas chicas de ISSA (Instituto de Secretariado
de San Sebastián) a través de las cuales llegué
a Rafael Hernández, capellán de la escuela.
Yo estaba en ese momento muy preocupada por los valores humanos,
por la necesidad de recuperar un bien esencial, que es ser buena
persona con los demás. Conecté con don Rafael y le
pedí que me diera una especie de catequesis, y al final decidí
bautizarme, porque comprobé que los valores en los que yo
creo son los valores de la religión católica».
¿Asume que no es frecuente ver a una modelo siendo bautizada?
«Hace siglos era normal que la gente se bautizara siendo mayor,
cuando ya tiene uso de razón y puede elegir su religión»,
argumenta. «Ahora estamos acostumbrados a que los bautizos
se hagan de niño y por eso puede chocar mi decisión,
pero el concepto de ‘normal’ es muy relativo, porque
cada cultura, cada sociedad, cada pueblo, tiene sus costumbres y
piensa que las raras son las del vecino», añade Raquel.
La modelo donostiarra explica que «no todo el mundo
se bautiza por las mismas razones. Yo entro en la religión
católica porque lo que predicó Jesús, la bondad,
la ayuda a los demás, son mis valores. Y pienso que cuanto
más bien haces al prójimo, mejor te trata la vida».
¿Cómo han recibido sus compañeros del mundo
de la moda su «conversión»?
«Pues la verdad es que la mayoría se enterarán
leyendo el periódico, porque yo hablo muy poco de mí
misma. Si he aceptado contar esta historia es porque me han animado.
Quizás hay gente desorientada que puede ver la luz al conocer
mi evolución», dice con timidez.
«La moda es un mundo complicado. Yo empecé muy jovencita
y tuve la suerte de tener al lado a mis padres, que me ponían
los pies en el suelo y no dejaban que me lo creyera del todo. Y
además, siempre he entendido que una cosa es el trabajo y
otra mi vida. Procuro separarlas bien».
Raquel Balencia, mientras tanto, sigue su vida. Continúa
los estudios de cuarto de Derecho, en verano trabajará en
Tailandia y Barcelona y, siempre que puede, se escapa a bailar tangos
o hacer surf en la playa.
¿Y el futuro? «Me gusta el mundo de las relaciones
internacionales. Cuando termine la carrera me encantaría
hacer un master en ese campo en Estados Unidos, y luego, ya se verá».
A corto plazo le espera, en mayo, la Confirmación. Antes
de terminar, y aunque sea una miss bautizada, hay una pregunta obligatoria
según los manuales periodísticos a una mujer así.
¿Tiene novio? «Eso prefiero guardármerlo para
mí. Pero sí puedo decir que vivo muy contenta...».
Fuente: www.opusdei.org
Arriba
|
|
"La
Eucaristía tuvo un papel decisivo en mi conversión"
Rianne Spoon, holandesa de 22 años y estudiante de medicina,
ha sido recibida en la Iglesia Católica el pasado 12 de diciembre,
en el trascurso de una Misa solemne que tuvo lugar en la catedral
de Sta. Catalina de Utrecht.
Fui a Utrecht para comenzar la universidad. Quería estudiar
medicina. Necesitaba una residencia donde vivir y fui a parar a
Hogeland, conocida por su clara inspiración católica.
Yo había sido educada con la idea de que la fe católica
era una doctrina errónea, por eso me pregunté si era
razonable que fuera a vivir a Hogeland. Cosas de la juventud, elegí
la
ventaja de la duda y descubrí muy pronto que las cosas no
eran como me las había imaginado. Encontré un ambiente
de gran libertad y respeto.
Hace año y medio una compañera universitaria se convirtió
y eso me hizo pensar mucho. Me daba cuenta de que creíamos
en el mismo Dios. A pesar de tener una fuerte sensación de
unidad con la fe católica, había dos puntos de desunión:
la Eucaristía y la manera de ver a María, la Madre
de Dios.
Después de un período de estudio sobre estos y otros
temas, decidí hacer la profesión de fe en la comunidad
protestante a la que pertenece mi familia, aunque tuviese dificultades
con algunos puntos, entre otros por el modo como veían a
la Iglesia Católica.
Esta decisión de no seguir buscando y dejarlo todo en manos
de Dios no me dio la paz. Las dudas no se me iban de la cabeza y
estaba intranquila. En la residencia Hogeland hay un oratorio, donde
muchas estudiantes van a rezar o asisten a la Misa que un sacerdote
del Opus Dei celebra todos los días.
Recuerdo que no podía pasar junto al oratorio sin sentir
la necesidad de entrar. Es difícil explicar los sentimientos.
En la situación en la que me encontraba, me daba cuenta de
que si me decidía a entrar en el oratorio y me arrodillaba
ante Su Presencia en el sagrario, no podría continuar siendo
protestante. Por el momento no quería comprometerme a hacerlo:
no tenía
la motivación ni la seguridad de poder tomar esa decisión.
No quería desobedecer ni a mi comunidad cristiana ni a mi
familia, así que decidí dejar pasar el tiempo con
la esperanza de que todos mis “problemas”desaparecieran.
"Dios no se cansa de esperar"
Después vino la Navidad y la claridad que esperaba encontrar
en este tiempo de felicidad y descanso no se produjo . La lectura
de un pasaje del libro “Por fin en casa”, de Henri Nouwen,
me volvió a dar esperanza. Me hizo mucho bien leer que Dios
nos quiere infinitamente, tanto que no desea de nosotros un amor
obligado, sino libre. Él sabe esperar. No se cansa de
esperar.
Pero lo que jugó un papel decisivo en mi conversión
fue la Eucaristía. Tenía envidia de la gente que iba
todos los días a Misa. No podía imaginarme mi vida
como católica sin ir diariamente a Misa. También fue
importante, sin duda, encontrar en el Papa la figura de un padre,
y ver
brillar el rostro de Cristo en los sacerdotes y en los católicos
que he conocido.
Echando la vista atrás, no deja de sorprenderme cómo
Dios ha actuado conmigo. Por un lado, porque la mayor parte de la
fe católica la he aprendido tomándome un vaso de chocolate
caliente con mi amiga Agnes.
Por otro lado, y reflexionando en serio, porque he comprobado en
mi propia piel que Cristo vive. Si escribo estas cosas es sólo
para compartir mi agradecimiento. Como dice un sacerdote que me
ha ayudado en este camino hacia la fe plena, “no sólo
debo estar agradecida por lo que yo he recibido, sino por lo que
a partir de ahora puedo significar para otros, si soy fiel”.
Hogeland es una residencia para universitarias de Utrecht, en la
que las actividades de formación espiritual están
encomendadas a la Prelatura del Opus Dei.
Fuuente: www.instudo.nl/hogeland/index.html.
Arriba |
De
médico a sacerdote, Pere Tarres l Claret |
Un
asesor de Acción Católica en España fue beatificado
por Juan Pablo II.
Médico
español de origen catalán que se hizo sacerdote, apóstol
y formador de jóvenes: es el perfil Pere Tarres i Claret,
miembro de Acción Católica (AC), a quien Juan Pablo
II proclamó
beato el domingo 5 de septiembre próximo pasado en Loreto
(Italia), en el momento culminante de la gran peregrinación
de la asociación al Santuario mariano.
El
beato ya desde que era joven estudiante y médico recorrió
los caminos de la santidad, y como sacerdote se dedico a una intensa
actividad pastoral y trabajó, en particular, en la formación
de la juventud de Acción Católica, destacó
el cardenal José Saraiva Martins -prefecto de la Congregación
vaticana de las Causas de los Santos- cuando el pasado 22 de junio
leyó ante el Papa el decreto que abrió las puertas
a esta beatificación.
También
asesor eclesiástico de la asociación, Pere Tarres
i Claret fue un gran educador, dicen quienes le conocieron, que
sabia enseñar a amar, reconoce la Acción
Católica italiana.
Originario de la ciudad barcelonesa de Manresa, donde nació
el 30 de mayo de 1905, Pere Tarres i Claret era hijo de un matrimonio
creyente y ejemplar formado por Francesc (mecánico de profesión)
y Carme, quienes tenían dos hijas más.
De carácter alegre y abierto, amante de la naturaleza
y contemplativo -describe la Santa Sede-, Pere habitualmente
ayudaba en una farmacia cuyo dueño le animó a proseguir
sus estudios, que había estado cursando con escolapios y
jesuitas.
Gracias
a distintas becas pudo entrar en la Facultad de Medicina de la Universidad
de Barcelona. Mientras residía en esta ciudad, participó
del Oratorio de San Felipe Neri.
Fue
miembro de la Federación de Jóvenes Cristianos de
Cataluña con gran celo apostólico, y tanto en la Federación
como en Acción Católica desempeñó cargos
simultáneamente.
Para
Pere el secreto de la vida espiritual de los militantes
está en la devoción eucarística y el amor filial
a la Madre de Dios, recalca la biografía distribuida
por la Santa Sede. Con 22 años, y con aprobación de
su director espiritual, Pere hizo voto de castidad.
En
1928, después de haber concluido brillantemente la carrera
de Medicina, se estableció definitivamente en Barcelona.
Junto con su compañero, el doctor Gerardo Manresa, fundó
el sanatorio-clínica de Nuestra Señora de la Merced
en esa misma ciudad.
Se
mantuvo ejemplar en la caridad y en la vida de piedad durante el
ejercicio de su profesión médica. Pere jamás
perdió esa alegría contagiosa que le permitía
tratar con respetuosa familiaridad a los enfermos.
Durante
el agitado período de la guerra civil española, refugiado
en Barcelona llevaba a escondidas la comunión a los perseguidos.
También actuó en calidad de médico de campaña
atendiendo heroicamente a numerosos heridos, y no perdió
ocasión de manifestar su fe.
En
enero de 1939 volvió a su casa del frente de guerra y entró
en el Seminario de Barcelona ese mismo año. Fue
ordenado sacerdote el 30 de mayo de 1942.
Múltiples
actividades pastorales le fueron encomendadas en sus poco más
de ocho años de presbiterado. Entre estas, fue viceasistente
diocesano en Barcelona de los jóvenes de la AC y asistente
del centro parroquial de las mujeres y de las jóvenes de
AC de la parroquia de San Vicente de Sarria.
En
las distintas obras apostólicas que le encargan no le faltan
dificultades que le hacen sufrir, pero el sabe responder
con actitudes evangélicas de caridad, prudencia y fortaleza
sembrando desde la cruz la tierra de su apostolado, apunta
la Santa Sede.
De
hecho, Pere Tarres i Claret dejó una huella perenne y benéfica
en todos los que le trataron por actividades apostólicas.
En
1945 escribió en su Diario que se sentía sumergido
en el océano del apostolado, como había sonado por
tanto tiempo, con el mismo fuego y entusiasmo que, desde laico,
sintió por la Federación de Jóvenes Cristianos.
Diagnosticado
de un linfosarcoma linfoblastico, este beato vivió su enfermedad
con una actitud de total abandono en Dios y ofreciendo su vida por
la santificación de los sacerdotes.
Pasados
poco más de tres meses, el 31 de agosto de 1950 Pere Tarres
i Claret murió en la clínica que había fundado.
Tenía 45 años. Está enterrado en la iglesia
parroquial de San Vicente de Sarria.
Junto
al sacerdote español, ese día Juan Pablo II beatificó
a otras dos destacadas figuras de Acción Católica:
los jóvenes laicos italianos Pina Suriano (1915-1950) y Alberto
Marvelli (1918-1946).
CIUDAD
DEL VATICANO, viernes, 3 septiembre 2004 (ZENIT.org http://www.zenit.org/).
Arriba
|
Joven,
político, ingeniero y... SANTO |
| 
El Papa Juan Pablo II beatificó este domingo domingo en Loreto (Italia)
al ingeniero italiano de "Acción Católica" Alberto Marvelli (1918-1946),
quien brinda a la Iglesia universal una figura ejemplar para jóvenes
y políticos.
El joven beato de 28 años a quien el Sumo Pontífice definió como
"ingeniero de la caridad" era originario de Ferrara (Italia),
donde nació el 21 de marzo de 1918. Alberto Marvelli era el segundo
de los seis hijos de Alfredo, empleado de banca, y María, comprometida
en el asociacionismo de la época -damas de la caridad, mujeres de
Acción Católica y Oratorio salesiano-, cuya figura fue fundamental
incluso en su crecimiento espiritual.
Así Alberto también participó en el Oratorio salesiano y en "Acción
Católica", donde maduró su fe con una opción decisiva: "Mi programa
de vida se resume en una palabra: santidad". De carácter
fuerte y decidido y amante del deporte, en especial el ciclismo,
Alberto oraba, impartía catequesis y demostraba celo apostólico,
caridad y serenidad, según apunta la biografía distribuida por
la Santa Sede. Eligió como modelo de vida juvenil a Pier Giorgio
Frassati (1901-1925) -miembro de "Acción Católica Italiana" beatificado
por Juan Pablo II en 1990-. Finalizados sus estudios universitarios
en ingeniería mecánica en 1941, Alberto se tuvo que alistar en el
ejército, puesto que Italia estaba en guerra -conflicto que él condenó
con firmeza-. Fue dado de baja por tener tres hermanos en el frente.
Trabajó entonces durante un breve período en la empresa de automóviles
FIAT de Turín. Tras los acontecimientos que llevaron a la caída
del fascismo y a la ocupación alemana del territorio italiano en
1943, Alberto regresó a su casa de Rímini. Sabía que su misión era
convertirse en obrero de la caridad. Desarrolló una gran labor de
ayuda a los pobres en la segunda guerra mundial y fue uno de los
protagonistas de la reconstrucción post-bélica de su ciudad.
Fueron tiempos en los que el futuro beato se privaba incluso de
sus zapatos para dárselos a los necesitados y se desplazaba constantemente
en bicicleta desde la ciudad a los lugares donde se ocultaban los
refugiados para llevarles alimentos y consuelo espiritual, según
declararon testigos en el proceso de beatificación. Durante la ocupación
alemana, Alberto también logró salvar a muchos jóvenes de la deportación.
Después de la liberación de la ciudad el 23 de septiembre de 1945,
al constituirse la primera junta del Comité de liberación, entre
los asesores figura el futuro beato, con 26 años. Se le encomendó
poner orden en la concesión de viviendas en la ciudad y después
el área de la reconstrucción, como colaborador del Ente de Ingenieros
Civiles. Alberto escribió: "Servir es mejor que hacerse servir.
Jesús sirve". Cuando en Rímini volvieron a surgir los partidos
políticos, se inscribió en la Democracia Cristiana, viviendo
"su compromiso político como un servicio a la sociedad organizada:
la actividad política podía y debía transformarse en la expresión
más alta de la fe vivida", apunta la Santa Sede. En 1945 el
obispo le llamó a dirigir a los Profesionales Católicos. Su compromiso
se sintetizó en dos palabras: cultura y caridad. También fundó una
Universidad popular y abrió un comedor para pobres, donde él mismo
les servía y escuchaba sus necesidades. Como cofundador de la ACLI
("Asociación Católica de Trabajadores Italianos"), formó una cooperativa
para los que se dedican a la construcción. "Alberto había hecho
de la Eucaristía diaria el centro de su vida. En la oración
buscaba inspiración incluso para el compromiso político, convencido
de la necesidad de vivir plenamente como hijos de Dios en la historia,
para hacer de ésta una historia de salvación". De ahí sacaba
fuerzas "para realizar su trabajo de redención y liberación, capaz
de humanizar la faz de la tierra", resalta la Santa Sede. Al
anochecer del 5 de octubre de 1946, mientras se dirigía en bicicleta
a un comicio electoral -era uno de los candidatos para la elección
de la primera administración comunal-, un camión militar le atropelló
causándole la muerte. Alberto Marvelli tenía entonces 28 años. Toda
Italia lloró su desaparición. En la historia del apostolado de los
laicos, la figura de Alberto Marvelli se presenta como la de "un
precursor del Concilio Vaticano II en lo que se refiere a la animación
y el compromiso apostólico de los laicos en la transformación cristiana
de la sociedad", reconoce la Santa Sede.
Alberto Marvelli "era un joven y como joven se hizo santo"; "de
esta forma Marvelli nos recuerda que la juventud no es la edad de
la irreflexión, ni la edad del tiempo para quemar y desperdiciar,
no es la edad de los caprichos y de las diversiones", explicó monseñor
Angelo Comastri. "La juventud es el tiempo más bello en el que se
puede hace el bien -reconoció en declaraciones a "Radio Vaticano"-.
San Felipe Neri decía a los jóvenes de su tiempo: "¡Dichosos vosotros,
jóvenes, que tenéis tanto tiempo para hacer el bien!". Alberto Marvelli
lo había comprendido y recuerda a los jóvenes precisamente esta
verdad". También "era un joven cristiano comprometido en política",
donde "dejó un signo de limpieza, de transparencia, de dignidad,
de corrección, que es un gran mensaje para los políticos de hoy.
Se puede estar en política y se puede ser santo, y este es un
grandísimo mensaje que viene de la vida de Alberto Marvelli", subrayó
el prelado. El 7 de julio de 2003 se promulgó en presencia de Juan
Pablo II el decreto de reconocimiento de un milagro atribuido a
la intercesión del joven miembro de "Acción Católica", abriéndose
las puertas a su beatificación. Alberto Marvelli, fue, en palabras
del Pontífice "un joven fuerte y libre, generoso hijo de la iglesia
de Rimini y de la Acción Católica, que concibió toda su breve vida
de apenas 28 años como un don del amor de Jesús por el bien de los
hermanos. Junto a Marvelli, en Loreto, Juan Pablo II beatificó también
a otras dos destacadas figuras de "Acción Católica": la joven laica
italiana Pina Suriano y el sacerdote español Pere Tarrés i Claret.
Fuente: ZENIT.org / Aciprensa. CIUDAD DEL VATICANO, 5 SEP 2004
Arriba |
Un
policía en vias de beatificación |
| Un
policía en vías de beatificación El fundador de la Fundación Internacional
Raoul Wallenberg ha revelado detalles sobre la vida de Giovanni
Palatucci, policía italiano que dio la vida para salvar a unos cinco
mil judíos durante la segunda guerra mundial, actualmente en camino
de beatificación.
En una conferencia sobre "Los salvadores del Holocausto", Baruj
Tenembaum ha aportado nuevos datos sobre la figura del antiguo comisario
de la ciudad de Rijeka (hoy en Croacia), en esos años de jurisdicción
italiana con el nombre de Fiume, quien entre 1937 y 1944 desempeñó
su labor procurando documentos y salvoconductos falsos a los perseguidos
del nazismo.
Giovanni
Palatucci, nacido en 1909 en Montella, provincia de Avellino, en
la región de Campania, Italia, desempeñó esta labor con la ayuda
de su tío, monseñor Giuseppe Maria Palatucci, O.F.M. Conv., obispo
de Campania (Campagna).
Cuando
Benito Mussolini promulgó en 1938 las leyes antijudías, que incluían
el confinamiento de judíos extranjeros refugiados en campos de internados.
Uno de los más grandes estaba ubicado precisamente en Campania.
"Quieren
hacernos creer que el corazón es sólo un músculo, para impedirnos
hacer lo que nuestros corazones y religión nos dictan", dijo
Palatucci refiriéndose a estas leyes, según datos de la investigación
realizada por Tenembaum.
"El
trabajo de Palatucci consistía en editar los papeles de residencia
necesarios requeridos por la ley para refugiados. Silenciosamente
comenzó a falsificar documentos y visas. Cuando Palatucci "deportó
oficialmente" judíos, se las arregló para que fueran enviados a
Campania, instruyendo a "sus" refugiados que contactaran a su tío,
quien les ofrecería la máxima asistencia posible", revela el fundador
de la Fundación.
Tras
el encarcelamiento de Mussolini en 1943, las fuerzas alemanas ocuparon
el norte de Italia, convirtiendo la situación en Fiume de creciente
peligro para Palatucci, y mortal para los 3.500 judíos que allí
se encontraban.
"En
febrero de 1943, Palatucci se convirtió en el jefe de policía de
Fiume y así pudo continuar su labor secreta. En vez de darle
a los alemanes información sobre "extranjeros" para ser deportados,
destruyó los expedientes. Cuando conoció los planes de los nazis,
advirtió a la gente a tiempo, con frecuencia proveyéndola de documentos
falsos y dinero para huir", revela Tenembaum.
"En
junio de 1943, altos oficiales alemanes inspeccionaron el apartamento
de Giovanni. Buscando información sobre residentes judíos, los únicos
listados que encontraron correspondían a personas que hacía mucho
tiempo habían dejado Italia. A partir de ese momento, la relación
de Palatucci con sus superiores se tornó muy peligrosa", añade
el conferencista.
"Un
amigo cercano, el embajador suizo en Trieste, le ofreció a Palatucci
un pasaje seguro a Suiza. Aceptó la generosa oferta de su amigo,
pero en lugar de utilizarlo él, envió a su prometida, una joven
judía. Allí pasó la guerra y hoy vive en Israel", revela.
"El
13 de septiembre de 1944 Giovanni Palatucci fue arrestado por la
Gestapo, acusado de conspiración y enviado a prisión en Trieste,
donde fue condenado a muerte -añade el fundador-. Empero, su
sentencia fue conmutada y el 22 de octubre fue trasladado al
campo de exterminio de Dachau. Su número de prisionero era el 117.826".
"Murió
el 10 de febrero de 1945, pocas semanas antes de que el campo
fuera liberado por los aliados, el 29 de abril de 1945 -añade-.
Algunos dicen que murió de desnutrición. Otros testigos declararon
que recibió un disparo. Tenía sólo 36 años".
En
octubre de 2002, el cardenal Camillo Ruini, obispo vicario de la
diócesis de Roma, abrió su causa de beatificación.
"En
1953, la ciudad de Ramat Gan, cerca de Tel Aviv, honró a Palatucci
poniéndole su nombre a una calle. En la ocasión se plantaron 36
árboles -uno por cada año de la vida de Giovanni-", recuerda Tenembaum.
"El
17 de abril de 1955, la Unión de Comunidades Judías Italianas premió
póstumamente a Palatucci con una medalla de oro", añade.
"En
numerosas ciudades italianas, entre ellas Milán, Torino, Salerno,
Trieste, Avellino y Roma, plazas y paseos públicos llevan el nombre
de Giovanni Palatucci", recuerda.
La
Fundación Internacional Raoul Wallenberg (FIRW) es una organización
privada, no gubernamental, dedicada a mantener vivo el recuerdo
de Raoul Wallenberg, diplomático sueco que desapareció en enero
de 1945 después de haber salvado la vida de decenas de miles de
judíos condenados a una muerte segura por los nazis en la Segunda
Guerra Mundial.
La
Fundación recuerda asimismo las acciones de los "salvadores" que
arriesgaron -y algunas veces perdieron- sus vidas para salvar a
personas perseguidas durante la Segunda Guerra Mundial, como Raoul
Wallenberg, el nuncio apostólico Angelo Roncalli (futuro Juan XXIII),
Aristides de Sousa Mendes, Jan Karski y otros.
FUENTE: www.zenit.org. BUENOS AIRES, lunes, 31 mayo 2004
Arriba |
| |
| 
El domingo 16 de mayo fue canonizada por Su Santidad
Juan Pablo II una mujer, esposa, profesional y madre que dio la
vida por su hija en gestación.
Una
madre de familia se encontraba entre los seis beatos que el domingo
16 de mayo el Sumo Pontífice proclamó santos: Gianna Beretta Molla
(1922-1962), quien a los 39 años decidió aceptar el riesgo de morir
y se negó a abortar la niña que llevaba en su seno o someterla a
tratamientos que la pusieran en peligro.
"Vivió el matrimonio y la maternidad con alegría, generosidad
y absoluta fidelidad a su misión", afirmó el pasado diciembre
el cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación vaticana,
en la ceremonia de promulgación del decreto de reconocimiento del
milagro que abrió las puertas a la canonización de la heroica madre.
Gianna Beretta Molla es la primera mujer de Acción Católica que
será proclamada santa.
Su vida y su misión
Nació en Magenta (provincia de Milán, Italia) el 4 de octubre de
1922, en una familia de 13 hermanos. Se orientó a la profesión médica,
una tradición de familia. Durante los años de Liceo y de Universidad,
en los que se dedicó con diligencia a los estudios, hizo de su fe
un fruto de apostolado en la Acción Católica y en la Sociedad de
San Vicente de Paúl, dedicándose a los jóvenes y al servicio caritativo
con los ancianos y necesitados.
Obtuvo el título de Doctor en Medicina y Cirugía en 1949 en la Universidad
de Pavía y abrió en 1950 un ambulatorio de consulta en Mésero, municipio
vecino a Magenta. Dos años después se especializó en Pediatría en
la Universidad de Milán.
En la práctica de la medicina, prestaba una atención particular
a las madres, a los niños, a los ancianos y a los pobres. En el
ejercicio de su trabajo, que consideraba como una "misión", decía:
"Como el sacerdote puede tocar a Jesús, así nosotros los médicos
tocamos a Jesús en el cuerpo de nuestros enfermos". No descuidaba
sus deportes favoritos, el esquí y el alpinismo, encontrando en
ellos una ocasión para expresar su alegría de vivir.
Llegando a la conclusión de que Dios la llamaba al matrimonio,
el 24 de septiembre de 1955 Gianna se casó con el ingeniero Pietro
Molla -también militante de Acción Católica-- en Magenta, en la
Basílica de San Martín.
En noviembre de 1956, Gianna tuvo su primer hijo, Pierluigi. En
diciembre de 1957 dio a luz a Mariolina y en julio de 1959 a Laura.
Lograba armonizar con sencillez y equilibrio los deberes de madre,
de esposa, de médico y la alegría de vivir.
En septiembre de 1961, al cumplirse el segundo mes de embarazo
del cuarto de sus hijos, se le diagnosticó un tumor en el útero.
Se hizo necesaria una intervención quirúrgica. Antes de ésta, aún
sabiendo el riesgo que representaba llevar adelante el embarazo,
Gianna suplicó al cirujano que salvara a toda costa la vida que
gestaba en su seno.
Se salvó la vida de la criatura. Gianna, dando gracias a Dios, pasó
los siete meses previos al parto con incomparable fuerza de ánimo
y plena dedicación a sus deberes de madre y de médico, subraya la
biografía difundida por el Vaticano.
Días antes del parto, se mostró dispuesta a dar su vida para salvar
la de la criatura: "Si hay que decidir entre mi vida y la del
niño, no dudéis; elegid -lo exijo- la suya. Salvadlo", dijo
a su marido y a los médicos.
La mañana del 21 de abril de 1962 dio a luz a Gianna Emanuela. Poco
después comenzaron las complicaciones: una peritonitis séptica le
provocó grandes sufrimientos. El 28 de abril por la mañana, entre
indecibles dolores y repitiendo la jaculatoria "Jesús, te amo;
Jesús, te amo", murió santamente. Tenía 39 años. Fue
beatificada por Juan Pablo II el 24 de abril de 1994, Año Internacional
de la Familia.
Ese día, Pietro Molla -actualmente tiene 82 años-- recordó a su
esposa ante los micrófonos de "Radio Vaticana" como "una mujer
espléndida que amaba mucho la vida; una mujer normal, pero al mismo
tiempo de gran fe; una mujer rica de alegría, de personalidad, con
un carácter fuerte y con el valor de vivir el Evangelio hasta el
final". "Sobre todo -subrayó entonces- recuerdo su plena confianza
en la Providencia y su alegría, plena y perfecta, con el nacimiento
de cada hijo".
"La decisión de Gianna de ofrecer su propia vida para salvar
la de su criatura tiene raíces lejanas: en el matrimonio -que
sentía como un sacramento, como el sacramento del amor- y en el
heroísmo de su amor materno y en su plena convicción de que el derecho
a la vida del nasciturus es sagrado", añadió Pietro Molla.
El milagro atribuido a su intercesión fue experimentado por Elisabete
Arcolino Comparini. A inicios del año 2000, el tercer bebé que había
concebido empezó a experimentar serios problemas. En el tercer mes,
la joven madre perdió totalmente el líquido amniótico. El feto,
sin la protección natural, debía haber perdido la vida. Sin explicación
científica, en mayo de 2000 nació la preciosa niña. Sus padres,
que en aquellos días habían decidido recurrir a la intercesión de
la beata, la llamaron Gianna María.
FUENTE: www.zenit.org
Arriba |
| |
| 
Los
BEATOS esposos Luigi y María Corsini Beltrame Quattrocchi
Su
beatificación, sin duda alguna, ayudaría a relanzar nuevamente los
valores propios de una vida cristiana, tan pisoteados por una sociedad
hedonista y una cultura de muerte, así como también se estaría impulsando
el sentido cristiano del matrimonio como camino de santidad.
Vida.
María
Corsini nació en Florencia el 24 de junio en 1881; mientras que
Luigi Beltrame nació en Catania el 12 de enero de 1880. Ambos se
conocieron en Roma cuando eran adolescentes y se casaron en la basílica
Santa María la Mayor el 25 de noviembre de 1905.
Los
dos fueron criados en el seno de una familia católica y desde pequeños
practicaron fervientemente su fe, asistiendo todos los domingos
a Misa y participando de los sacramentos. Debido a este legado,
decidieron criar a sus hijos en los principios y valores de la fe
católica.
En
1913, la joven familia atravesó un momento doloroso y bastante incierto
cuando el embarazo de María tuvo serias complicaciones y los médicos
pronosticaban que no sobreviviría al parto, ni tampoco el no nacido.
Aunque los doctores manifestaron que un aborto podría salvar la
vida de María, ésta consultando con su esposo, decidió confiar en
la protección divina de Dios. Y, si bien es cierto el embarazo fue
duro, tanto madre e hijo milagrosamente sobrevivieron. Esta experiencia
llevó a toda la familia a consolidar su vida de fe y trabajar duro
por sus anhelos de santidad.
María
dio a luz a tres niños más; sus dos hijos varones profesaron el
sacerdocio: Filippo es ahora Mons. Tarcisio de la diócesis de Roma
y Cesare es el P. Paolino, un monje trapense.
La
mayor de las hijas, Enrichetta, la que sobrevivió a ese difícil
embarazo, constituyó un hogar según el modelo de sus padres; mientras
que su hermana Stefania ingresó a la congregación de los benedictinos,
siendo conocida por todos como la Madre Cecilia, y quien falleció
en 1993. Los tres hermanos estuvieron presentes en la beatificación
de sus padres.
La familia Beltrame Quattrochi fue conocida por todos por su activa
participación en muchas organizaciones católicas. Luigi fue
un respetado abogado, quien ocupó un cargo importante dentro de
la política italiana. María trabajó como voluntaria asistiendo a
los etíopes en dicho país durante la segunda guerra mundial. El
ahora beato Luigi fue llamado a la Casa del Padre en 1951, y María,
su fiel esposa, lo hacía posteriormente en 1965.
Beatificación
El
Prefecto de esta Congregación, Cardenal José Saraiva Martins, señaló
que era imposible beatificarlos por separado debido a que no
se podía separar su experiencia de santidad, la cual fue vivida
en pareja y tan íntimamente. "Su extraordinario testimonio no podía
permanecer escondido", enfatizó el Purpurado.
En
su homilía, el Santo Padre aseguró que los esposos beatos, durante
más de sus 50 años como matrimonio supieron vivir "una vida ordinaria
de manera extraordinaria".
"Entre
las alegrías y las preocupaciones de una familia normal -afirmó
el Papa- supieron realizar una existencia extraordinariamente rica
de espiritualidad. En el centro, la eucaristía diaria, a la que
se añadía la devoción filial a la Virgen María, invocada con el
Rosario recitado todas las noches, y la referencia a sabios consejos
espirituales". El Pontífice manifestó que los esposos "vivieron
a la luz del Evangelio y con gran intensidad humana el amor conyugal
y el servicio a la vida".
En
este sentido, el Papa enfatizó que la familia anuncia el Evangelio
de la esperanza con su misma constitución, pues se funda sobre
la recíproca confianza y sobre la fe en la Providencia. La familia
anuncia la esperanza, pues es el lugar en el que brota y crece la
vida, en el ejercicio generoso y responsable de la paternidad y
de la maternidad".
"Una
auténtica familia, fundada en el matrimonio, es en sí misma una
"buena noticia" para el mundo", puntualizó.
fuente:
www.aciprensa.com (Testigos de fe)
Arriba |
PATRONO
DE LAS MISIONES SAN FRANCISCO JAVIER |
| París,
agosto de 1534. En Montmartre siete amigos universitarios pronuncian
una especie de voto. Es el comienzo de la Compañía de Jesús de Ignacio
de Loyola. Entre ellos está Francisco, que por obediencia va a evangelizar
las Indias. Llega hasta Japón frente a la gran China. Lleva siempre
en su corazón los autógrafos de sus primeros compañeros de aventura.
En Navarra, en el castillo de la familia Xavier, el 7 de abril de
1506 nace el quinto y último hijo de Juan de Jassu y de María de
Azpilcueta. Se llama Francisco. A los dieciocho años es un muchacho
atlético, de fuerte temperamento y encantador. Obtiene buenos resultados
en el estudio y la familia decide -con muchos sacrificios- mandarlo
a la Universidad más prestigiosa del momento, la de París.
En estos años las condiciones de la cristiandad parecen graves pues
la bomba protestante estaba estallando y devastando la Iglesia.
Sin embargo, sabemos que en aquella situación, que a la vista podría
parecer desesperada para el futuro de la Fe, había pequeñas "semillas"
de las que iba a emanar una especie de renacimiento cristiano. Un
observador que se hubiese hallado en la cripta de la pequeña iglesia
de Montmartre, en París, el 15 de agosto de 1534, habría visto una
escena normal: siete hombres que hablan entre ellos. Nada especial,
a no ser el motivo de su reunión, que traslucía de su comportamiento.
Se diría que -si se quiere comprender a fondo el misterio que les
unía y había hecho que se reunieran allí- era lo que se estaban
diciendo. Aquellos siete compañeros estaban pronunciando una especie
de voto, se comprometían a servir a Jesucristo en castidad y pobreza,
y a ir en peregrinación a Tierra Santa y- de no ser esto posible-
irían a Roma para ponerse a disposición total del Papa. Era el día
de la Asunción. Este grupo de siete hombres se llamará "Compañía
de Jesús".
Las
amistades.
A Francisco Javier lo hallamos también en esa cripta de París: es
uno de los siete compañeros. ¿Cómo ha ido a parar allí? ¿Qué hecho
especial ha sucedido a lo largo de estos nueve años que ha tocado
una vida que parecía destinada a anticipar la de un Voltaire, un
Casanova o un D'Artagnan?
Francisco vivía como estudiante en el colegio de Santa Bárbara.
Su compañero de habitación y estudios era Pedro Favre. Francisco
es exuberante y cultiva grandes ambiciones. Pedro, de su misma edad,
tiene un carácter bueno y paciente. Enseguida se hacen amigos. Y
como sucede a menudo en estos casos se presentan a sus respectivos
amigos y conocidos. Un día Pedro le presenta a Francisco un amigo
suyo, un estudiante de verdad algo extraño pues tiene unos cuarenta
años. Se llama Ignacio. Éste ejerce cierto influjo sobre Pedro y
muchos otros estudiantes. Al principio Francisco, que en 1530 había
conseguido el diploma de maestro y comenzado a enseñar, se muestra
esquivo y desconfiado. Pero poco a poco va cambiando. Ignacio, que
comprende su carácter audaz y sus grandes ambiciones, lo conquistará
definitivamente repitiéndole una frase del Evangelio: "¿para
qué le sirve al hombre conquistar el mundo entero si luego se pierde?.
De aquí comienza la conversión de Francisco, es decir, su adhesión
a la compañía de Ignacio, de Pedro y de los demás compañeros.
Francisco tiene 28 años. En vida se convertirá en una leyenda.
No porque buscó la aventura, sino porque vivió la obediencia tratando
de hacer suyas la fe, esperanza y caridad de Ignacio. Primero
sirviendo durante tres años con sus compañeros en los ambientes
fétidos de las prisiones y hospitales de la época. Luego, en Roma,
como secretario de Ignacio, general de la Compañía. Y por último,
partiendo, para siempre, en menos de veinticuatro horas de Roma
hacia los extremos confines del mundo porque se lo había pedido
Ignacio.
Como un conquistador desarmado Francisco Javier dominará siempre
los acontecimientos. Ya sea en guerra con los piratas, y aún
más con mil enfermedades e infecciones tropicales, con el hambre
y la sed, con mercaderes y negreros sin escrúpulos. Se dedica a
bautizar a niños y adultos, miles y miles a la vez. Muchos kilómetros
por mar, estableciendo amistades con mercaderes y gente de todo
tipo para hacer conocer a Jesucristo. Escribía a sus amigos: "vivir
sin gozar de Dios no sería vida, sino una muerte continua".
Pero, ¿de dónde nace tanta audacia? Francisco siempre tiene el
recuerdo intenso del rostro de sus compañeros que se confunden con
el rostro y el nombre de Jesucristo. De allí que cuando muere
en la noche del 2 de diciembre de 1552, parece que la única compañía
es la de un crucifijo y un chino al que había convertido. Pero se
descubrirá que colgado del cuello llevaba un pequeño estuche: dentro
una reliquia del apóstol Tomás, la fórmula de su profesión y las
firmas de sus amigos que había cortado de sus cartas. No estaban
lejos, los llevaba en su corazón.
Fuente: Artículo de Antonio Socci.
Arriba |
| |
| |
| |
| Apuntes,
Pastoral Universitaria, Copyright, 2004 |
|